¿Qué es el yoga y porqué integrarlo en la terapia?
El yoga, una disciplina que combina posturas físicas (asanas), técnicas de respiración (pranayama) y meditación, ofrece una amplia gama de beneficios para la salud emocional y psicológica al promover el equilibrio entre la mente y el cuerpo.
La práctica regular del yoga contribuye al bienestar y la gestión emocional, reduciendo el estrés y la ansiedad. Las técnicas de respiración profunda y la concentración en el momento presente ayudan a calmar el sistema nervioso, lo que se ha asociado con la disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Algunos estudios sugieren que el yoga puede aumentar los niveles de serotonina, un neurotransmisor que regula el humor, lo que ayuda a prevenir la depresión y la ansiedad. El enfoque en la respiración y la calma se traduce en una mayor paz mental propiciando un aumento de la estabilidad emocional que ayuda a las personas a gestionar la impulsividad y estar más centradas.
El yoga fomenta la autoobservación y la reflexión, ayudando a comprender los pensamientos y comportamientos sin juicio. Esta conciencia puede llevar a una mayor aceptación de uno mismo. También equilibra la conexión mente-cuerpo ya que ayuda a estar presente en la experiencia física y mental. Esto permite reconocer y liberar tensiones emocionales acumuladas en el cuerpo, fomentando un sentido de equilibrio integral.
Además, produce una mejora de la concentración y la atención a través de la necesidad de coordinar el movimiento y la respiración, manteniendo la concentración en las sensaciones corporales, fortalece la mente, reduce las distracciones y mejora la claridad mental. También estimula una mejora del sueño: Las técnicas de relajación y el aumento de la producción de melatonina (a través de la serotonina) ayudan a calmar la mente y alivian el insomnio, contribuyendo a un sueño más reparador
Como resumen, el yoga ayuda a liberar el cuerpo de tensiones, flexibiliza, fortalece, ayuda a eliminar toxinas, tonifica los músculos y equilibra el sistema nervioso. Además, ayuda a regular el sistema hormonal y activar el sistema circulatorio. El yoga mejora la concentración y el rendimiento, ayuda a dormir mejor, genera conciencia y ayuda a conocer el potencial de cada uno.
¿En qué consiste el trabajo terapéutico integrando el yoga?
El trabajo con las emociones a través del yoga, es una práctica que busca la unión y armonía de los movimientos, las emociones y la respiración en donde se combinan los beneficios del yoga con la integración de herramientas de terapia psicológica e hipnosis.
Durante la práctica del yoga se alcanza un estado de relajación profundo y concentración a través del cual se pueden realizar sugestiones y transformar emociones. Es un camino para desbloquear emociones profundamente arraigadas, liberar tensiones físicas y fomentar una conexión profunda con el ser.
Entre las herramientas que utilizamos en la integración de la terapia con el yoga encontramos la combinación de posturas (asanas), los ejercicios de respiración (pranayama), las técnicas de relajación y meditación. Antes de empezar la práctica del yoga se conoce a la persona para saber los objetivos que tiene y diseñar así un plan de intervención seleccionando así la combinación de asanas o posturas más idóneas, las pranayamas o respiraciones y los momentos en los que integrarlas, así como las técnicas de meditación, sugestiones y visualizaciones guiadas para conseguir así cambio emocional basado en la liberación y transformación inconsciente a través de las posturas. El yoga estimula el aprendizaje de la meditación y conciencia plena que ayuda a observar el surgimiento y la caída de las emociones sin juzgarlas, cultivando la ecuanimidad y la paz interior.
Cada Asana o postura además de trabajar diferentes partes del cuerpo permite trabajar también diferentes emociones. El terapeuta integra una herramienta de la psicología con la realización de la Asana más indicada para la dificultad que se está tratando, para reforzar este proceso y estimular ondas cerebrales que permitan un estado de conciencia más elevados integramos a la práctica las respiraciones del yoga o pranayamas. Por ejemplo, las pranayamas como la respiración alterna ayudan a equilibrar los hemisferios cerebrales y pueden potenciar la técnica de integración cerebral, una de las terapias de reprocesamiento cerebral que integramos con la hipnosis. Las respiraciones y posturas del yoga pueden ser una puerta de entrada muy importante para aquellas personas que les cuesta acceder a las emociones y concentrarse permitiendo en estos casos que se alcancen estados de concentración y apertura emocional. Así mismo, pueden ayudar a conectar con recursos que nos sirven en la hipnosis para transformar las emociones fruto del trauma.
Para aquellos casos en los que buscamos la conexión con el equilibrio interior y que requieren un enfoque más suave, el yoga yin es un enfoque que se integra en la terapia que busca transformar la información molesta o traumática en una resolución adaptativa, reduciendo la angustia, el estrés y otros problemas psicopatológicos. Es una rama del yoga que ayuda a reducir los niveles de ansiedad reduciendo el estrés que se almacena en los tejidos profundos lo que a veces provoca liberación emocional que se gestiona a través de las técnicas de psicoterapia profunda. El yoga yin calma, equilibra emocionalmente y mejora el equilibrio hormonal, favoreciendo la concentración, la conciencia corporal y un estado ideal para entrar en la meditación y en estados de concentración mental y relajación profunda que posibilita el trabajo emocional con hipnosis-
También, dependiendo de los casos y sobre todo para aquellos de trauma complejo, integraremos el yoga sensible al trauma (YST) es una forma de yoga adaptada y complementaria a la terapia psicológica, diseñada específicamente para reconectar a los sobrevivientes del trauma con su cuerpo de una manera segura y respetuosa, dado que el trauma no solo afecta a la mente, sino que también se almacena en el cuerpo.
El yoga sensible al trauma es un método creado por psicólogos y psiquiatras para complementar la terapia de trauma que puede contribuir a reducir síntomas de ansiedad, tensión o disociación, y ayuda a restablecer la presencia corporal y la autorregulación emocional. En este tipo de yoga se utiliza un lenguaje invitacional y no directivo, ofreciendo a la persona la posibilidad de elegir en todo momento si desean participar en un movimiento o práctica, y cómo hacerlo. No se realizan ajustes físicos ni correcciones de postura por parte del instructor. Esto es crucial para crear un espacio seguro y sin presión, respetando los límites del cuerpo de cada persona. La práctica utiliza movimientos suaves y accesibles, prácticas de respiración y atención plena (mindfulness corporal) para ayudar a las personas a notar y explorar las sensaciones de su propio cuerpo (interocepción) desde un lugar de seguridad.
Esta disciplina se ha desarrollado basándose en teorías sobre el trauma, el apego y la neurociencia y puede ser un poderoso complemento para un proceso terapéutico, ayudando a la persona a sanar a través del movimiento consciente. Este tipo de yoga ayuda a la regulación emocional, desbloqueando procesos emocionales que no han sanado bien, entendiendo el trauma y la posibilidad de sanar a través del cuerpo.